Los fenicios: Expertos navegantes
10:11 am en Historia de gentearte
Los fenicios eran tribus semitas que se instalaron en la franja costera del Mediterráneo Oriental, entre Siria y el Líbano, hacia el III milenio a.C., y que estaban organizadas en pequeñas ciudades. Nunca existió un estado fenicio unificado, sino ciudades-estado que rivalizaron entre sí por el monopolio comercial. Eran pueblos comerciantes y marineros cuya situación estratégica les permitió afianzar una economía textil y metalúrgica que exportaron hasta las costas del Mediterráneo Occidental. A fines del II milenio a.C., momento de máxima presión indoeuropea, las urbes fenicias adquirieron verdadera entidad propia y sus ciudades independientes, como Biblos, Sidón, Tiro y Ugarit, se convirtieron en importantes emporios comerciales. De ahí, que el arte, en directa relación con sus intereses comerciales, muestre un obvio eclecticismo.
La cultura fenicia fue un fiel reflejo de esta vocación cosmopolita, asimiladora de las más variopintas influencias. Su religión, de base cananea (bien documentada por los textos de Ugarit), asumió muchos elementos egipcios y mesopotámicos (atributos divinos, cultos, costumbres -como el uso de sarcófagos-, arquitectura religiosa y funeraria). En su panteón destacaron El, dios supremo; Astarté, diosa madre de la fecundidad; y Melqart, el dios comercial de Tiro. La aportación fenicia decisiva fue el alfabeto de 22 consonantes. La escritura, fijada hacia el siglo X a.C., fue propagada por el proceso de «colonización comercial» que llevaron a cabo, influyendo también en la escritura griega. Los fenicios, originalmente agricultores y ganaderos, desarrollaron pronto una activa industria, basada en recursos propios o en materias primas importadas (metales, marfil). Comerciaron con la madera de cedro y abeto de sus bosques y con los productos manufacturados en sus propias factorías: bellos tejidos teñidos de púrpura, vasos metálicos, joyería, cerámica funcional (lámparas, ánforas y vasos de barniz rojo, figuritas), objetos de vidrio, marfil o hueso y sellos. Crearon también una amplia red de exportación-importación, que abarcó Mesopotamia, Egipto, Siria, Palestina, África, Arabia e incluso la India, y que luego se amplio a todo el ámbito mediterráneo.
Se convirtieron, así mismo, en intermediarios mercantiles de los productos de otros países, además de los propios. Algunas de sus ciudades acuñaron moneda desde el siglo V a.C.
Expertos navegantes
Los fenicios tuvieron también fama de expertos navegantes. Impulsaron la industria naval, creando diferentes tipos de barcos y desarrollando sistemas de orientación astronómica, como cartas de navegación (periplos), que influyeron decisivamente en el mundo griego. Durante mucho tiempo se limitaron a realizar viajes comerciales, sin emplazar colonias. El fenómeno colonizador, con la instalación de grupos de población allende los mares, para explotar o controlar áreas de influencia mercantil, sólo adquirió importancia desde la fundación del enclave de Cartago (fines del siglo IX a.C.). Tiro parece haber tenido protagonismo en dicha expansión, que en fecha temprana tuvo puntos de apoyo en Chipre, lugar de colonización, importante mercado y también centro artístico. En el siglo IX a.C. los fenicios estaban ya en Cerdeña. Casi todas las regiones mediterráneas fueron visitadas por los mercaderes fenicios: Egipto, norte y oeste de África, Grecia, Sicilia, Malta, Etruria y el sur de la península Ibérica. La expansión debió realizarse por etapas: hasta el siglo VIII a.C. los fenicios establecieron factorías en puertos bien escogidos, al estilo de los centros comerciales mesopotámicos.
En los siglos VII-VI a.C., Cartago pasó a controlar e impulsar la red mercantil aprovechando la caída de Tiro ante Nabucodonosor (573 a.C.) y desarrolló una política propia de colonización, con nuevas fundaciones. Esta política comercial expansiva comportó también el que el arte fenicio tuviese una amplísima difusión. Es muy importante, por ejemplo, el volumen de objetos artísticos fenicios (cerámica, ungüentarios de pasta vítrea, estatuillas, ídolos, sarcófagos, etc.) hallado en Ibiza y en el sur de la península Ibérica. Las piezas, en su conjunto, destacan por la perfección técnica y la calidad de su factura.